¿En cierto sentido, Eddie es como hacer un viaje a través del baúl de los
recuerdos?
Sí, desde luego. Ha sido fascinante ser capaz de volver a hacer ahora de adulta lo que solía hacer cuando era niña.
En la película participan varias figuras de la NBA, ¿cómo le resultó la experiencia de conocerlas en persona?
Fue increible (afirma la actriz con una profunda exclamación de admiración). Me saqué fotos con ellos y les pedí autográfos. De hecho acabé interpretando exactamente a quien soy, volviéndome completamente loca al conocer a mis héroes. Pero lo mejor de todo es que también yo les gusté a
ellos. Y esto no ocurre todos los días, me refiero a conocer a gente que admiras
profundamente. O sea que approveché la ocasión lo más que pude y la disfruté al máximo.
¿Ha conocido con anterioridad a gente que admira o respeta?
Sí, constatemente. La verdad es que si hay alguien que admiro profundamente y quiero
conocerle, intento conseguirlo por todos los medios. Me vuelvo un poco loca.
¿A quién de esas personas que admira ha conocido recientemente?
A Dennis Rodman, el jugador de los Chicago Bulls, en mi opinión es un individuo
extraordinario. Pero todavía me queda a mucha gente por conocer.
De pronto la actriz interrumpe la conversación mientras da una profunda calada a su cigarrillo. Son unas de esas fracciones de segundo en las que recorremos años y años de nuestra existencia ensimismados. Mientras exhala rápidamente el humo vuelve a la entrevista, está en el restaurante Planet Hollywood, en Londres, Inglaterra. Y con una voz profunda, serena y llena de convicción añade: soy muy afortunada.
¿Cree que esta fortuna ha sido cuestión de suerte o de haber sabido exprimir al máximo cada oportunidad?
Creo que todo empieza con la suerte que tengas. En mi caso fue así. Yo estaba haciendo un show en un pequeño teatro de Nueva York cuando el director Mike Nichols
vino, lo vio y le gustó. ¿Qué hubiese pasado si esa noche hubiese tenido un dolor de cabeza y no hubiese
asistido? Esto es la suerte, pero el hecho es que aún estoy aquí, eso es lo
sorprendente, ja, ja. De todo lo que le cuento hace ya doce años.
Aparte de la suerte, ¿qué hay del entusiasmo y la determinación que irradia?
Por supuesto que está ahí. Esta es la lección que aprendí de mi
madre: si no vas a hacer las cosas lo mejor que puedas es que no tienes una razón lo suficientemente buena para
hacerlo. Sus palabras se han quedado grabadas en mi mente: "Whoopi, si quieres saltar a los escenarios tendrás que trabajar más que nadie porque siempre va a haber alguien que sea diez veces mejor que tú. Debes saber porque lo
haces, por que si es únicamente por dinero entonces, olvídalo. Pero si por el contrario no puedes pensar en otra
cosa, tu obsesión es actuar, es mejor que lo hagas".
¿Qué opina su madre hoy en día de usted?
Está muy orgullosa. La verdad es que ha sido una persona clave en mi vida. Uno siempre necesita un punto de
referencia, alguien que te anime y te de coraje.
¿Se convirtió en actriz gracias a ella?
¡Oh, no! Yo nací para actuar desde el mismo segundo en que llegué al
mundo. Y ella también se dio cuenta de ello. Lo que ocurría es que estaba preocupada porque cuando yo era joven no habí demasiados actores como
yo... (añade con un tono de voz un muy humilde), sólo unos cuantos como Sidney Poitier o Harry
Belafonte.
¿Cree que el hecho de ser una actriz de raza negra le ha puesto las cosas más difficiles en ciertos aspectos?
Sí y no. Todo depende un poco de ti y de lo que tú quieras hacer con tu
vida. El mundo del cine tiene la tendencia de definir la carrera de un actor dependiendo de su aspecto físico, quién eres o qué
eres. Esto no va conmigo. Soy mucho más escurridiza, de otra galaxia. Porque lo que yo puedo hacer va más allá de estos
aspectos.
¿Quién es o qué es Whoopi Goldberg?
Creo que a la gente le cuesta descubrirme. No soy la actriz más popular, pero los estudios se dan cuenta de lo que soy capaz de
hacer, y es también la razón de por qué he interpretado personajes tan
diferentes.
En ese sentido, ¿qué hay de Whoopi en Eddie?
Muchísimas cosas en común. Eddie representa a la gente corriente de la calle que gracias a su
suerte, entusiasmo y tenacidad puede convertir sus sueños en realidad. ¿Quién mejor que yo para representar la idea de que todo es
posible? Aunque trambién es cierto que al mismo tiempo hay que provocar los hechos para que éstos
ocurran. Así soy yo.
¿Ha convertido sus sueños en realidad?
No tengo un sueño especifíco que quiero que se convierta en realidad. Creo que lo más importante es trabajar duro por lo que uno
quiere. Entonces, cuando el tiempo pasa y se hace un balance hay que ver que tu vida ha tenido un
sentido. Quizás no acabes consiguiendo lo que planeabas, pero por lo menos sí una
parcela. Porque cualquier cosa que hagas en tu vida, cualquier cambio nos aporta nuevas experiencias y por tanto nos
enriquece, Así es como yo veo mi vida, y es cómo quiero que se siga
desarrollando.
Yo ya tengo cuarenta años y puedo decir que ha sido una experiencia incréible
cumplirlos. En mi caso el paso del tiempo me está embelleciendo, estoy creciendo dentro de mi
piel. Mi cara es más femenina, menos andrógina, mi cutis está más
terso, estoy mucho más contenta con mi aspecto a los cuarenta que a los
veinte.
¿Qué le parece el culto a la juventud, el aspecto físico y los cánones de belleza que predominan en la sociedad actual?
Horrible, creo que es demasiado. Cuando oigo que una joven de veinte años se ha practicado un implante en sus
pechos, o se ha hecho un lifting... me parece enfermizo. Sobre todo en Estados
Unidos, donde la paranoia estética ha llegado a unos extremos muy, muy
exagerados. En cambio, en Europa es más relajado, aquí se encuentran mujeres de todas las tallas y
medidas. Una mujer ha de ser una mujer. Personalmente yo quiero parecerme a un ser vivo, no quiero ser como Naomi Campbell.
¿Por qué colabora con tantas asociaciones benéficas?
Como madre y abuela de dos niñas me interesa el estado en que está y estará mi
mundo. Creo firmemente que lo que uno debe hacer es ayudar a construir esa carretera de la vida para conseguir un asfalto lo más liso y suave
posible.
Aunque Whoopi reconoce que a veces la carretera se presenta llena de baches, curvas peligrosas y recovecos, no cabe duda de que con la aportación de muchos individuos no hay obstáculos que valgan. Un ejemplo muy revelador e importante para la actriz es el caso de Suráfrica, país en el que pasó una temporada durante ele rodaje de Serafina.
La experiencia en Suráfrica fue interesantísima y muy intensa. Fue muy positivo para mí, ya que hasta entonces sólo había oído una versión. He de confesar que antes de ir tenía una idea preconcebida de lo que me iba a
encontrar: la població blanca era muy racista, pero cuál fue mi sorpresa al descubir que muchos negros también lo
eran. La lección fue muy positiva, en el mundo no todos los negros son buenos y los blancos
malos. Hay que conocer a la gente individualmente y entonces juzgar. Otro gran descubrimiento que hice allí fue que yo era la única extranjera en el
rodaje. Independientemente del color de la piel, el resto del equipo del rodaje era africano y yo era
americana. Por lo tanto no voy a dejar que nadie me llame afro-americana porque no lo soy, soy
americana. Aparte, quizás lo más importante fue conocer el estado del país después del final del apartheid. Aunque todavía hay mucho camino por
construir, se ha pavimentado un gran trazado.
Como mujer de raza negra y judía, ¿ha sido presionada por muchos colectivos que pedían su ayuda?
Lo que yo creo es que lo que hace uno para la humanidad beneficia a todos los
colectivos, porque si sólo ayudas a uno en concreto, elresto no hace nada. Como ser humano pertenezco a la raza humana y ése es el único colectivo que
apoyo.
¿No ha pensado hacer otro musical tras Serafina?
Me encantaría. Algún musical sencillo... si sabes de alguno, dímelo. Iré donde sea, estoy dispuesta a ir a España para intepretar a una bailarina de flamenco
[acompaña el jocoso comentario dando palmas]. Me encanta el flamenco, es tan
poderoso.